Mil veces surgió ante nosotros, aquella pregunta que para la mayoría carece de respuesta, como necesidad natural de saber quienes somos, a donde vamos, de donde venimos, sentimos la necesidad de ser algo mas que el resto, y sin darnos cuenta, nos convertimos en ese resto.
Creemos en supersticiones, dejamos todo al azar diciendo que es destino y seguimos cosas intangibles como la fé.
Vemos al otro con una mirada crítica, que limitadas veces llega a ser constructiva y no podemos vernos ni siquiera en un espejo y saber quienes somos.
Con el pasar del tiempo, uno aprende, simplemente lo aprende y lo aplica, los puntos de vista intercambian roles, vemos cosas que antes no estaban a la vista, el corazón, mente y alma cambian su mecanismo, se vuelven presas de tiempo y de un drástico cambio que no tiene fin.
Incluso llegando al final de nuestros días seguramente veremos y sentiremos cosas que jamas imaginamos.
Creemos fervientemente en seguir a nuestro corazón, convencidos de que tiene la razón y cuando nos equivocamos, nos excusamos diciendo que hicimos lo que sentiamos, pensamos que peleando podemos conseguir lo que sea, pero cuando no lo conseguimos bajamos los brazos y los objetivos se convierten en fracaso, queremos todo fácil y justo a tiempo, no sabemos esperar, desesperamos ante las necesidades propias, rogamos a un Dios que jamas buscamos y cuando lo conseguimos olvidamos quien era, la agresion esta latente cuando las cosas no son como pensamos, solo unos pocos mantienen la cordura del libre albedrío y la libre expresión.
¿Que le queda entonces al ser humano teniendo tantos defectos? La capacidad de mejorar, la capacidad de cambiar, deberiamos dejar de pensar quienes somos, de donde venimos y concentrarnos en ser lo que queremos ser, manteniendo los límites de los que nos rodean, continuar en el aprendizaje, enseñar, ayudar a quien no ve, pedir ayuda si no vemos.
Nos olvidamos de que la gente a nuestro alrededor es lo que nos hace girar, que es nuestro mecanismo para que funcionemos, y que nuestras metas y objetivos en cierto modo, lo hacemos por los demas, por lo que esperan que hagamos ,y porque solos, no somos nada.
Uno hace lo que quiere hacer, y no hacemos lo que no queremos, todo esta en nuestra mente.
Mas alla de todo eso, hay un subconciente, un Alter ego, un otro yo, para que cerrarle las puertas? A veces necesitamos de ese otro yo...simplemente, hay que dejarlo salir de ese espejo, quizás tenga algo imporante para decirnos, quizás, sea el quien tenga la respuesta...
Lea
martes, 18 de septiembre de 2007
A través del espejo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)